5 de enero de 2014

Nuestra hija ya oye en estéreo

EL mejor regalo que Papá Noel ha podido traerle a LY fue que el mismo día de Nochebuena, nos acercamos los tres a comprar y ajustar el audífono de nuestra pequeña. Entró en la tienda oyendo por un lado y salió con prácticamente el 100% de audición. Simplemente... ¡magia!.

A lo largo de estos últimos meses, nuestra niña se ha sometido a múltiples pruebas en el hospital. Lo primero, para saber si tenía oído medio o interno y, además, para conocer el estado del mismo. La primera noticia buena fue que, aunque no tiene ni oído externo ni medio, sí estaba toda la estructura del interno. La siguiente prueba consistió en saber si ese oído interno era funcional y tenía todo lo que tiene que tener. Hemos tenido la gran suerte de que todo estaba en su sitio y con el tamaño adecuado. Y lo más importante, el nervio auditivo estaba intacto.

Tras otras pruebas de potenciales evocados craneales, Tacs, RM y un largo etc, nos dieron luz verde a ponerle a LY un vibráfono que transmita las vibraciones del sonido a través del craneo hasta su oído interno. Demasiado bonito para ser cierto.

Así que pedimos cita con Gaes y nos acercamos a por su audífono. Después de un buen rato escuchando el uso y cuidado del mismo, se instaló en una diadema que viene preparada para sujetarlo y la audiometrista se acercó a nuestra niña. Yo la advertí de que odia las diademas, de que jamás ha consentido ponerse una, pero ella con una sonrisa en la boca y con mucha práctica y rodaje con niños, se la colocó a LY. La verdad... ¡¡¡no esperaba la reacción de LY!!!

Yo pensaba que al oir por uno de sus lados, apenas sería consciente de que empezaba a oir por el otro lado, pero estaba muy equivocada. Fue ponerse el audífono en su sitio cuando LY cambió la expresión de su rostro. Se quedó mirando al infinito con la boca abierta, la mirada descentrada. La chica le hablaba: -¡Oye!, ¿viene Papá Noel esta noche? ¿te va a traer muchos regalitos?- LY contestaba sí con la cabeza pero los ojos seguían mirando el infinito. De repente se volvió, me miró y se tocó su orejita izquierda sorprendida. Dios mío, es cierto... ¡¡¡por primera vez, ella escucha desde ese lado!!!.

Salimos de allí cantando. LY estaba exultante de felicidad. Fue en el carro moviéndose de un lado para otro y no se quiso quitar la diadema en horas. ¡Y yo que pensaba que tardaríamos semanas en acostumbrarla a llevarla un ratito al día!.

Por la noche lo llevó sin problemas. Lo enseñamos a toda la familia pero ella, muy celosa, nos miraba enfadada y nos decía: - noooo, e míííííííoooooo- y nos lo intentaba arrancar de las manos. ¡Esa es mi chica!.


Con suerte, en unos años, le pondrán el audífono definitivo, pero esa es otra historia.



El año pasado, en noviembre sabíamos de nuestra asignación. Un día antes de conocerla y ver su foto al fin, llamaba a mi hermana muy emocionada, que se encontraba en Chile, diciéndole que estábamos asignados, que era tía al fin,  pero que no sabíamos nada más: ni sexo, ni edad, ni patología...

La tía Laura compró un regalito allí. No sabíamos cuándo vendría LY a casa ni teníamos claro su nombre. Mi hermana tampoco sabía que le íbamos a poner su nombre en caso de que fuera niña. Su tía guardó su regalo más de un año, esperando las primeras navidades que pudiera disfrutar de su sobrina en casa. 


Ella estuvo sufriendo muchos meses pensando que le había comprado una cosa que a lo mejor no podría oir... una pandereta. La compró cuando no sabía que su patología era sensorial. Cuando lo supimos, ella ya estaba de regreso en el avión. 

Pero lo realmente importante es haber tenido la fuerza de voluntad de guardar ese regalo más de un año en el armario esperando que llegara el momento apropiado. Un detallazo. ¿Cuántas veces lo habrá visto y deseado que llegaran estas fiestas?




12 de diciembre de 2013

Y cada día...os amo más

Vida mía,

Hoy hemos hecho diecinueve años juntos, nueve de casados y ha sido nuestro primer aniversario de boda como padres.

Mi corazón se hincha de felicidad cada vez que oigo reir a nuestra hija, cada vez que veo felicidad en su cara por el mero hecho de estar con nosotros en casita, por sentarnos en la alfombra del salón a jugar o ver dibujos juntos. Y sólo hay una cosa que es superior a esos sentimientos: mi inmenso amor por tí, que crece día a día, minuto a minuto.

Ver tu cara mientras observas a la pequeña disfrutar, alegrarnos juntos de los pequeños (grandes) avances de nuestro bichillo, regocijarnos con detalles que antes hubiesen pasado posiblemente inadvertidos... Es maravilloso haber formado una familia tan hermosa y me siento muy, muy afortunado de tenerte a mi lado. Gracias por acompañarme en este viaje de un sólo sentido que es la vida y darme tanto sin pedir nada a cambio. Te quiero con toda mi alma.

Hoy, diecinueve años después de cogernos de la mano y echar a andar juntos, puedo afirmar que tengo el mayor de los tesoros: mi vida es plena y me acompañan en ella mis dos amores, haciendo que todo cobre sentido.

Susana, quiero dedicar el resto de mi vida a haceros felices, a cuidar de vosotras, a ofreceros todo lo que esté a mi alcance y podáis necesitar. Ese es mi fin último, el sentido de mi existencia, lo que hace que todo esté en su sitio: lograr vuestra felicidad día a día.

Nuestro primer aniversario de bodas como padres no ha sido un día de celebraciones, sino de médicos. No ha sido un día de grandes cenas, sino de "chino a domicilio". No ha sido un día de regalos físicos, pues nuestro mayor regalo está durmiendo placidamente a nuestro lado por las noches. Hoy ha sido el día de poder contemplar tu cara, relajada después de la tensión del viaje, las citas y la documentación, mientras reías viendo las últimas ocurrencias de la pequeña LY durante la cena o mientras nos pedía salsa agridulce en su particular españochino... Y te aseguro que pese a lo atípico, me ha generado sentimientos mucho más intensos que otras celebraciones mas "ortodoxas".

Siento que nuestras vidas están mucho más unidas que hace diecinueve años, el maravilloso día que nos cogimos de la mano para no soltarla jamás. Gracias por hacer de la vida una preciosa y agradable melodía

Os quiero.

9 de diciembre de 2013

Vivir

Querida LY:

Hoy me he encontrado con esta relación de acciones que me han evocado muy buenos momentos. Creo que he vivido todos ellos, la mayor parte con tu maravillosa madre al lado, y no quería dejar de compartirlos contigo. Aunque algunos de ellos sean pequeños, no por ello son menos placenteros y satisfactorios. Al menos, a mí, me reconforta recordarlos. No los pierdas de vista, mi vida. Merece la pena vivirlos...

Enamorarse.
Reírse hasta que te duela.
Una ducha caliente.
Nadie delante de tí en el supermercado.
Un mensaje.
Escuchar la lluvia caer.
Un café caliente.
Una llamada.
Los viajes en coche.
Tener un sueño bonito.
Ganar un desafío.
Coger de la mano a alguien a quien quieres.
Oír las risas de tus hijos.
Encontrarte por la calle con un viejo conocido.
Ver amanecer.
Hacer un regalo.
Despertar y ver que aún te quedan horas para dormir.
Escuchar de manera casual a alguien que dice algo bonito sobre tí.

Eso...es vivir.

12 de noviembre de 2013

Chocolateando...

Eligiendo...

Alucinando...

Exigiendo...

Disfrutando...

Saboreando...

Paseando...

... y a casita FELIZ.

3 de noviembre de 2013

Un nuevo 3 de noviembre

Por diferentes motivos esta fecha es especial para nosotros. El año pasado por estas fechas estábamos en un camping con mucha nostalgia pensando si nos fantaría mucho para ser padres. Estaba recopilando trozos de tela para la colcha de los 100 deseos y a punto de hacer un curso para aprender a coserla que nos regaló nuestra amiga Silvia.

Nada podía hacer pensar que unos días más tarde estaríamos asignados de la niña más dulce y cariñosa que había en toda China. Nuestra LY.

Ya no pude seguir con la colcha. Ni siquiera me dio tiempo a hacer el curso y es ahora cuando puedo hacerlo con tranquilidad. La vorágine de sentimientos y de trámites adoptivos nos hicieron pasar unos meses locos. Y en marzo, LY llegó a nuestros brazos... y nos hizo padres.

Escribo esto mientras Dani juega con ella en la habitación antes de dormirla. Oigo desde el despacho sus risas, su vocabulario en aumento (desde esta semana ya dice frases de dos palabras) y sobre todo, oigo a una hija y a un padre felices a rabiar. ¡Dios mío, qué suerte hemos tenido! ¡Gracias!.








28 de octubre de 2013

Mamá... ¿pupa?

- Mamá... ¿pupa?. -LY hace el signo de dolor y me mira esta mañana con esos ojazos negros que brillan de curiosidad.-.
- Si, bebé, la mamá tiene pupa.
- ¿Pupa ahí? - dice mientras se señala la nariz.
- Si, pupa en la nariz - Le digo sin soltar el paquete de pañuelos que me acompaña a todas partes.
- ¡¡¡Ohhhhh!!! ¿Papá?
- Trabajando.

Estoy sentada en la cama, quitándome poco a poco el pijama porque me duele todo, y acordándome con admiración de todas mis amigas monoparentales. ¿Cómo lo harán en estos casos en los que te duasta hasta las pestañas?

Oigo pasitos apresurados que se alejan y que vuelven, pero sin risas. Que extraño. Levanto la mirada y descubro a LY con el cepillo del pelo. Me da una orden para que baje la cabeza. ¡Aún no me había peinado!. Con mucha suavidad, me cepilla dos veces el lado izquierdo. Luego hace lo mismo en el otro lado. Suelta el peine y se me queda mirando. De pronto sonríe y se le llena la boca diciendo: ¡Mamááááá´! mientras me hace varias veces seguidas el signo de "guapa" en la barbilla.

Yo me derrito. Mi pequeño ángel sabe que hoy no estoy al 100%. Papá no está, hoy es un día realmente complicado para él, y este pequeño bicho que aún no ha cumplido los dos años y medio me está cuidando.

Le doy una caricia y le digo con toda la ternura que una madre puede decir: ¡GRACIAS!
LY se va corriendo contenta, diciendo su mezcla chino-española de gracias. ¡Xie-xias, xie-xias!. Cada día estoy más convencida de que lleva hablándonos chino 7 meses sin que lo sepamos.

Se emociona con el gracias y en sucesivos viajes al cuarto de baño me trae más cosas. Una pastilla de jabón, mi pinza del pelo, una toalla. A cada viaje intenta hacerme algo con esos objetos. Intenta lavarme las manos con el jabón. Me seca con la toalla. Intenta ponerme mi peculiar pinza del pelo. Decido que ya es suficiente cuando viene con la piedra pómez y me señala los pies.

Hoy se deja vestir sin hacer travesuras. Se queda quietecita. Me sigue ayudando en lo que puede.
Nos vamos al médico. Cuando me llega el turno la siento en la silla de al lado y le hago el signo de que ese señor es médico, para la pupa de mi nariz. Entonces LY se le encara.

- faejàlkjeidcañlkasdaief mamá pupa dhwsoiuhqwlasdov ahí (señala su nariz). Y se sienta.

El médico y yo nos miramos. Yo me río por dentro. Ella se queda quietecita mirando toda la consulta y muriéndose de risa cuando ve que me miran por dentro la garganta, como a ella. Al volver a sentarme se tira a mis brazos y ya no se baja.

Terminados, nos metemos en el coche. Vamos a casa de la iaia, y hoy es uno de esos días en los que duele mucho dejarla. Un día que estaré en casa pero sin ella, porque no estoy en condiciones de cuidarla. Ahora mismo echando de menos sus risas y su vitalidad, con la casa vacía, con un silencio ensordecedor, que sólo se llena con mis ataques de tos...

Laura Yu, la tía Laura y el pequeño Leo.
¡¡¡Bienvenido a la familia!!!

8 de octubre de 2013

La Luna...

 

¡¡¡Mira LY!!!...

 ...le digo a mi pequeña hace unas horas antes de meternos en el coche. 
Señalo el cielo, como tantas otras veces, con
la loca esperanza de que al fin se fije.
Señalo con un dedo y le digo...

¡¡¡LA LUNA!!!

LY mira al cielo y, por primera vez, ve de verdad la luna.
Como loca comienza a correr hacia ella, intentando tocarla, intentando cogerla, mientras grita: "Unaaa, unaaa"

Yo corro detrás, la freno riendo y nuestras risas se funden. 
No cosigue tocar la luna, pero yo me llevo la mejor de las sonrisas conmigo.

Nos vamos con el coche y LY sigue la visión de la luna hasta que se pierde de vista.
A la vuelta, sale del coche disparada y mira donde se encontraba pero... ¡ya no esta!

Ohhh, que desilusión. Sigue mirando al cielo. Entramos al jardín. Se para en mitad del camino a casa y mira hacia arriba doblando el cuello todo lo que puede. 
De pronto suelta un gritito y sonríe, y me dice: "miaaa, miaaa (mira, mira)" 
y señala con un dedito el cielo.

LY acaba de descubrir las estrellas...

7 de octubre de 2013

Somos ositos...

En un ataque de responsabilidad paternal, decidimos hace unas semanas acudir a la psicóloga de adopción, IM, a la que nos hemos propuesto consultar cada seis meses más o menos. Sí, somos así. Nos ayudó mucho justo antes del viaje y siempre hemos pensado que era básico que alguien con experiencia en el mundo adoptivo nos fuera guiando en los inevitables errores que todos cometemos al ser padres primerizos.

LY está hecha un primor, pero ha pasado unas semanas muyyyyyy rebelde. Hubo una semana horrorosa en la que había más normas que cariño. Nuestra niña ya empieza a adoptarnos como padres y, por supuesto, empieza a retarnos para saber dónde están los límites.

Comienzas con una taza de leche. Juego con ella, desayunamos juntas, le doy los cereales, los pone en el cuenco. Coge la cuchara, me mira, pone cara de bicho y sin nada que avise, lanza la mano al cuenco. Se desparrama la leche, los cereales salen proyectados por las paredes y tengo colacao hasta en las cejas. LY se ríe, y yo la reprendo. Empiezo suave (ese es el error) y vuelve a hacerlo, sigue salpicando, lanzando el bol por los aires. Mi cara cambia, ahora la reprendo más fuerte. Le da igual.

En la semana siguiente, TODO, y digo TODO, se convierte en una lucha. El mando de la tele que lo lanza al suelo, traga agua y se lo tira encima mientras nos mira. Escupe la comida, nos contesta, no deja que la cojamos... hace todo lo contrario a lo que le decimos. Una de sus nuevas aficiones es ir a la caja de los juguetes, coger una caja al azar y desparramarlo todo por el salón. Luego se nega a recogerlo y monta un drama y una rabieta tremenda. Dios mío, ¿qué hemos hecho?

Luego vienen los lloros, los dramas a la hora de irse a dormir. Retrocesos en el uso del orinal y miradas cargadas de incomprensión. Además, los dos estamos más cansados y los nervios provocan que finalmente, le hablemos en el peor tono posible a nuestra peque. ¿Qué estamos haciendo?

Raudos vamos a la consulta. Dani llega primero y yo unos minutos después, con LY en el carro. LY entra triunfal en la consulta. Refugia su rostro unos momentos en el lateral del carro y poco a poco empieza a ganarse a IM. Nuestra niña tiene don de gentes. En un par de minutos, ya hay tres diagnósticos evidentes:

1. La vinculación está muy bien trabajada. Ella se siente segura a nuestro lado y nosotros la queremos como nunca hemos querido a nadie (este amor es realmente fuerte, si señor...).
2. La niña tiene carácter. Mucho carácter. Mucho. Mucho...
3. Somos ositos de peluche. Aunque tenemos claras las normas, no las empleamos ni en el momento ni con el tono apropiado.

Y es que, nos preguntamos...

¿Dónde se encuentra la frontera entre construir una buena vinculación y poner una normas muy serias?

Con todo el esfuerzo empleado... ¿lo tiraremos todo por la borda si de repente nos ponemos a reñir a LY?

¿Dejará de querernos o sentirá que este amor no es incondicional? Como evitar que crea algo así?

Las respuestas son obvias, pero necesitamos escucharlas de manos de un experto. IM nos da unos básicos consejos:
- Hacer que nos mire a la cara cuando hablamos con ella.
- No elevar el tono, jamás, pero ser muy firmes con la voz y con el rostro. Que vea que lo que está haciendo no es bien recibido.
- Procurar evitar las situaciones explosivas. Prevenir es mejor que reñir. Adelantarse a la jugada si es posible.
- Cambiar de objetivo si lo que tiene en manos LY puede causar un problema.
- Repetir las cosas tantas veces como sea necesario...

Y tranquilidad... esta etapa es típica de los 2 años y durará muchos meses.

Lo hemos puesto en práctica, y entre eso, y que ya ha comenzado a coger las rutinas de que mamá y papá trabajan pero tiene unas maravillosas abuelas a las que manipular a su antojo, pues parece que la cosa funciona. Llevamos dos semanas más tranquilos y esta semana no la hemos tenido que reñir ni una sola vez. Hemos prevenido mucho, hemos salido al aire libre lo que hemos podido, y ella se encuentra a gusto sabiendo lo que sí y no puede hacer.

Nosotros, simplemente, agotados... 

Otro día hablaré del colecho y del primer rechazo al ir a matricular a una niña que tiene un cierto grado de discapacidad...

7 de septiembre de 2013

Un vacío que acompaña...

Hace tiempo descubrí este delicioso video navegando por blogs desconocidos. No hay nada de diálogo, no es necesario. Desde el principio te sumerges en la historia y te das cuenta de que el vacío que dejan ciertas personas te acompaña en todas las etapas de tu vida. 

El vacío del abuelo de mi hija, al que echamos de menos a diario...
El vacío dejado por Marisa, la amiga de nuestra "princesa".
El vacío de no conocer ni saber nada de tus padres biológicos que acompañará a nuestra LY y a nosotros toda la vida...
El vacío de no saber por qué fuiste realmente abandonada en una caja de cartón, si te quisieron alguna vez...

Miles de preguntas que sólo tiene respuesta en la esperanza de que algún día, volvamos a encontrarnos. En la esperanza de conocer a esas personas que te dieron la vida y la dejaron en nuestras manos y poder preguntar al fin ¿Por qué...?




5 de septiembre de 2013

¿Papá y mamá? Trabajando...

Bueno, pues desgraciadamente ha llegado el momento en el que se acabaron las vacaciones, bajas mater y paternales y días festivos. Dani se incorporó a trabajar a mediados de julio y yo acabo de comenzar el lunes.

Estos casi seis meses con nuestra LY han sido maravillosos. ¿Cómo es posible querer tanto a semejante bicho inquieto? Daría gustosa mi vida por ella y por su felicidad, pondrìa la mano en el fuego para que ella no se quemara, pasaría frío y hambre con tal de que ella estuviera alimentada y abrigada...

Antes de ir a buscarla, yo pensaba... ¿Podré querer a una niña desconocida para mí? La respuesta fue evidente desde el minuto cero de estar con ella. Es imposible no enamorarse de tu hija. Siempre lo diré.

Tuvimos que esperar tantos años simplemente 
porque nuestra hija aún no había nacido.

Cada día la queremos más, a pesar de que cada día es más bicho si cabe.

Ahora, comienza otra etapa, una a la que le tenía miedo pero, como siempre, LY no deja de sorprenderos. Ahora ya no desayuna ni come con nosotros, sino con las abuelas, aunque este mes aún se echa la siesta en nuestra casa. Hemos ido preparándola para los cambios y aunque ha llorado un poco al principio, lo cierto es que por el momento se está adaptando de maravilla. ¡ Qué alegría!

La que no me adapto soy yo, en día como como hoy, por ejemplo, que la he dejado en casa de su iaia esta mañana y después del trabajo no he ido a buscarla. Estoy sola en casa y... ¡Está tan vacía...! No hay ningún ruido, no hay gritos ni risas ni lloros ni pupas ni tele ni juguetes golpeándose en el suelo. 
Echo de menos a mi pequeña, pero la vida es así. Para poder darle lo que es materialmente indispensable, tenemos que trabajar, aunque gustosa me quedaría en casa unos años para cuidarla y crecer con ella.aunque, para ser sinceros, he de reconocer que un ratito libre, un par de horas como hoy, tampoco están nada mal, pero sigo prefiriendo su follón y sus risas...