2 de enero de 2017

Año nuevo, rutinas viejas


Nuestros queridos hijos siguen creciendo, avanzando y madurando. LY de una manera más pausada y LJ de una manera desmesurada. Por fin, tras año y medio de usar la misma talla de pantalones, hemos conseguido que Luisito crezca un poquito y que los pantalones de 2 años le queden bien (a pesar de tener ya los 3 años cumplidos). Pero esos detalles carecen de importancia. Lo importante, el paso de gigante, ha sido que por fin parece que se van controlando los terrores nocturnos, y de ese tema hablaré otro día con detenimiento.

Lo que más nos funciona es seguir con muchas muchas muchas rutinas. Tantas, que hacen que los días vuelen en el calendario, que se caigan las semanas y pase un mes tras otro sin enterarnos. En el trabajo mis compañeros se quejaban de que se les había hecho largo el trimestre y yo comentaba asombrada que... se me ha caído!

Nuestros hijos nos absorven, nos exprimen, nos agotan...

Por supuesto que compensa TODO pero muchas veces, todas estas rutinas y noches sin dormir provocan problemas de comunicación en la pareja. Por eso doy gracias a Dios de que nuestro amor sea bien fuerte y haga que superemos incluso estos momentos difíciles. El amor TODO lo puede. Pero también lo puede el tener tiempo el uno para el otro, y cada uno individualmente (de esto hay muy poco al mes).

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