2 de enero de 2017

Año nuevo, rutinas viejas


Nuestros queridos hijos siguen creciendo, avanzando y madurando. LY de una manera más pausada y LJ de una manera desmesurada. Por fin, tras año y medio de usar la misma talla de pantalones, hemos conseguido que Luisito crezca un poquito y que los pantalones de 2 años le queden bien (a pesar de tener ya los 3 años cumplidos). Pero esos detalles carecen de importancia. Lo importante, el paso de gigante, ha sido que por fin parece que se van controlando los terrores nocturnos, y de ese tema hablaré otro día con detenimiento.

Lo que más nos funciona es seguir con muchas muchas muchas rutinas. Tantas, que hacen que los días vuelen en el calendario, que se caigan las semanas y pase un mes tras otro sin enterarnos. En el trabajo mis compañeros se quejaban de que se les había hecho largo el trimestre y yo comentaba asombrada que... se me ha caído!

Nuestros hijos nos absorven, nos exprimen, nos agotan...

Por supuesto que compensa TODO pero muchas veces, todas estas rutinas y noches sin dormir provocan problemas de comunicación en la pareja. Por eso doy gracias a Dios de que nuestro amor sea bien fuerte y haga que superemos incluso estos momentos difíciles. El amor TODO lo puede. Pero también lo puede el tener tiempo el uno para el otro, y cada uno individualmente (de esto hay muy poco al mes).

2 de abril de 2016

A punto de cerrar nuestro expediente de nacional

El primero que abrimos, el que inició nuestro camino a convertirnos en una familia.
El expediente con el que anunciamos a nuestra familia que nuestra maternidad y paternidad sería adoptiva (aún tengo grabadas las imágenes en el jardín de casa, la reacción de cada uno cuando lo dijimos con la máxima felicidad en el rostro sin saber todo lo que nos esperaba).

El expediente que me llevó a buscar por internet un montón de foros y páginas de familias adoptivas. El expediente que hizo que algunas de esas búsquedas y esos contactos sean actualmente amigos nuestros, y sus hijos amigos de los nuestros. Maravilloso, de verdad.
El que me ha hecho madurar como persona, el que siempre me ilusionó, el único en el que podíamos optar a adoptar un bebé de meses...

El que provocó mi primer sentimiento de duelo con la propuesta fallida de D. El que me hizo cuestionarme mis propios límites. Nunca olvidaré aquella sensación de vacío en el estómago cuando nos dimos cuenta de la realidad, cómo me agarra el vientre llorando una pérdida que jamás había estado dentro de mí.


...Y gracias a ese duelo, me animé a buscar NE fuera de España. Y así han llegado hoy en día nuestros dos maravillosos hijos.

Es una manera muy resumida de lo que ha significado y significa para nosotros ese expediente de nacional. El principio de todo.


Llevamos más de un año planteando qué hacer, desde que Luis está aquí. Es cierto que su adopción ha sido agotadora y ha supuesto una vinculación que aún a día de hoy seguimos trabajando. Y los celos de Laura a días mejoran y otros días son terribles...

Pero somos dos, dos para lidiar con las necesidades de nuestros hijos a nivel individual y como familia. No sé como podríamos llevar ahora mismo la llegada de otro hermanito, como le afectaría a los niños... y cómo nos afectaría a nosotros como pareja.

Y hay que reconocer las fuerzas de cada uno, nuestro estilo desorganizado y caótico de vida, las crisis que cada adopción, por muy bonitas y maravillosas que sean, acaban suponiendo.

Ojalá pudiera aplazar el expediente indefinidamente hasta que los niños hubieran crecido unos años, hasta ver donde estamos situados en ese momento, a tener a nuestro tercer hijo en otro momento más propicio... pero este expediente se sigue moviendo y en breve, por fechas, nos tocará hacer su idoneidad y en ese momento, el corazón podrá con la razón y seremos incapaces de decir NO. 

Dejemos que hable la razón y que llore el corazón. Y comenzado este duelo...

¡¡¡A disfrutar de la maravillosa familia que tenemos!!!

16 de marzo de 2016

Un "te quiero" espontáneo

MIÉRCOLES

A pesar de que a mis hijos siempre me ha gustado llamarles y que les llamen por su nombre, de un tiempo a esta parte he tenido que claudicar con que le hayan enseñado a Luis a llamar a su hermana como "Tata". Al principio no me gustaba, pero poco a poco he ido acostumbrándome a que la llame así, pues le resulta más fácil pronunciarlo.

Pero el otro día, teníamos una conversación con Laura Yu.

LY: Mamá, Luis me llama Tata. Y yo soy Laura Yu.
Yo: Mira Laura, Tata es una manera cariñosa de llamarte y cada vez que Luis te llama así, demuestra su cariño. Déjale cariño, es pequeño. Y te quiere mucho.
LY: Y entonces cómo le demuestro yo a él que lo quiero?
(Si!!!! Ha dicho que le quiere!!!! Parece que empiezan a remitir los celos!!!!)
Yo: Ummm, no se Laura, si tu eres Tata, entonces Luis... es el Tete!
LY: Síiiiiii! Tata y Tete.
Yo: De acuerdo. Vale Luis? a partir de ahora también te llamaremos Tete.
LY: Y tú mamá? Cómo te llamamos?
Yo: Pues vaya pregunta! Me llamáis mamá, como siempre. Verdad Luis?
Luis: Máma... Teta!!!!
LY: Sí, me gusta! Mamá Teta teta teta...
Dani: Qué decís de unas tetas?
Luis: Máma teta, máma teta... (y para reafirmarse me metió la mano en el escote).
Yo: Pero niño! Esa mano!

Ya en la cama esa noche, Laura Yu me dice.
LY: Mamá, a que yo de pequeña mamé de tu teta?
Yo: Si cariño, cuando te adoptamos también quisiste agarrarte a mi teta, pero ya sabes que la mamá no tenía leche.
LY: Y a que yo puedo mamar cuando quiera?
Yo: Si Laura, pero ya eres mayor y hace casi un año que no lo has pedido.
LY: Pues ahora quiero. Puedo?
Yo: Si claro!
Me destapo y Laura se agarra como cuando era un bebé. Luis se quedá mirando fijamente, como ha hecho siempre. Al cabo de unos 5 o 6 segundos Laura se aparta sonriente. Ha reclamado sus dominios mientras Luis observaba.


 .................................... JUEVES....................................


- Venga Luis, vete a jugar un poco con la Tata mientras mamá y papá recogen la cena.
Luis: guadá? Jugá ajhdlfo no!
- Anda Luis, unos minutitos y enseguida va la mamá y vemos un episodio de la Patrulla Canina.
Luis: Vále máma!.

Un minuto más tarde se oye un lloro desde el comedor. En seguida viene Luis frotándose la cabeza y ese gesto de dolor que sólo se acaba evaporando con un buen beso.

- Ay mi niño! Qué te ha pasado? Pupa?
Luis asiente y se señala llorando.
- Venga, que mamá te lo cura con un buen beso. MUAC!
 Me agacho y después de su beso le abrazo muy fuerte. Un abrazo de esos en los que notas un cuerpo regordete entre tus brazos, donde notas el calor de su cuerpo y sientes sus manitas intentando también abrazarte.

- Te quiero Luis -le digo como tantas y tantas veces-.
Luis: Te queo máma!

Me dirigió una sonrisa y se fue a jugar.

¡¡¡Su primer "te quiero"!!!
Y yo me quedé pensando con el corazón hinchado de amor.




.................... VIERNES..........................................................


Viernes por la tarde, Luis se queda en casa de mi hermana todo el día hasta que lo recoge Dani del trabajo. La tía Laura acaba de llegar de un viaje de negocios de 4 días y después de saludar a Luis y a Leo y de achucharlos un rato, se va a la ducha y se relaja unos minutos.
A la salida tiene a dos niños de dos años de espectadores mirándola fíjamente sentados en el bidé. Mi hermana se pone una toalla y sale de la ducha.
Al ir a vestirse, se sienta en la cama y antes de ponerse una camiseta, cuando levanta los brazos y sin previo aviso... Zas! Viene Luis y le intenta agarrar una teta.

Y en esas estamos, que ahora le ha dado a Luis por fijarse en la tetas de todas las mujeres de su vida. Y no le impota la edad que tengan! Así que cuidado si venís a casa de visita.






14 de febrero de 2016

La familia pregunta por la búsqueda de orígenes

Conversación telefónica...

- ¿Y si encontráis a la familia biológica qué vais a hacer?
Pues hombre, no nos corresponde a nosotros hacer nada.
- ¡No te entiendo!
Que no me corresponde a mí esa tarea.
- ¿Y entonces para qué buscas ahora?
Porque cuando tenga 18 años si quiere buscar, se habrán perdido muchas pistas.
- Ya, pues por eso, ¿si la encontráis qué vais a hacer?
Pues parar. Coger la dirección, el nombre,. fotos de ellos si podemos.
- ¿Ellos?
Claro, seguro que también hay padre, abuelos e incluso hermanos...
- ¿Y luego?
Luego... decirle a su familia biológica que en su momento, cuando nos la pida, le daremos a Luis toda la información de la que disponemos. Y que él decida.
- ¿Que decida el qué?
Si quiere volver a China a ver sus orígenes. Si quiere conocer a su familia biológica, ver el orfanato donde creció, el lugar donde lo abandonaron... si quiere tener contacto o no.
....

- ¿Y no te da miedo que se quiera ir con su otra madre?
No. En absoluto.
- No te creo.
No estás en condiciones de entenderme, lo comprendo.
- Pues yo no le diría nada.
Esa es tu opinión y la respeto, pero nosotros creemos que poco a poco, y adaptada a su edad, podemos proporcionarle mucha información. Normalizar su abandono, aunque fuera terrible. Somos los padres de Luis para siempre, aunque va a haber momentos muy duros de descubrimiento y de superar y aceptar todo su abandono. Y ahí estaremos siempre junto a él.
- ¿Y si la familia china ve negocio y os pide dinero?.
Creo que has visto muchas películas... hablaremos otro día...

9 de febrero de 2016

Buscando los orígenes de Luis

Buscando y buscando...
Contratando a una mujer que se dedica a este tema en China...

Ella acaba de estar allí donde lo abandonaron. No donde lo dejaron, o depositaron, o renunciaron...
Es el sitio donde lo abandonaron.

Y no hay casas cerca, ni es un camino transitado, ni es de fácil acceso, ni mi hijo estaba a la vista, más bien estaba escondido. Sí, sé que es tremendo lo que estoy insinuando.

Lo encontraron unos niños porque lloró. No creo que el lloro de un recién nacido de horas sea muy fuerte. Pero fue lo suficientemente fuerte para llamar la atención de unos niños.

Y así comenzó la historia de Luis, en una curva de un camino en la ladera de una colina, en un sitio abandonado lleno de basura. Lleno.
He visto las fotos... y sólo tengo ganas de llorar. ¿Cómo alguien pudo dejar a un recién nacido allí?¿Cómo alguien pudo dejar allí a mi niño?

No hay más historia. El resto de la información que tenemos, le pertenece sólo a él.


8 de enero de 2016

1 año de la LOA

Venían a casa unas amigas, con sus hijos. Uno de ellos tiene la misma patología que Ly así que estaba deseando conocerla. Hablar. Compartir impresiones, miedos y esperanzas.
Y no dejaba de pensar en la LOA. La LOA. La tan ansiada LOA. El puñetero papel que me permitía ir a China a por Luis, que llevábamos 4 meses esperando y que le llegaba a todo el mundo menos a nosotros.
Limpiando la casa, con múltiples tareas por hacer y poco tiempo antes de la visita, y con Laurita dando vueltas por la casa, llamaron por teléfono.
Ha llegado vuestra LOA. Os vais en 10 días ...

...

No me acuerdo de nada más. Ni de la visitas, ni de Laura, ni de la casa, ni nada.
Me senté en el sofá y me puse a llorar.
Llamé a Dani para darle la noticia y decirle que fuera preparando los papeles. Y luego seguí llorando

Cogí su foto. Tu foto hijo mío, que me acompañó en el móvil a donde quiera que iba y que miraba con frecuencia.
Y me asusté. Me asusté del viaje, de la reacción que tendría Laura, de cómo nos iría contigo, de si sería fácil cuidarte y alimentarte.. De cómo reaccionaría nuestra familia, que diría la gente al verte, de cómo  te sentirías tú... De lo difícil que volvería a ser coger a una criatura y arrancarla de sus raíces y su cultura.

Y cuando se me fue la tontería, me levanté, conduje kilómetros en shock, y me paré en una farmacia.
- Tienen tetinas para niños fisurafos?
- si -mirando mi barriga-  para bebés.
- No. Lo necesito para un niño de 15 meses que no está operado.
-15 meses?
- si, es una ADOPCION. Me voy en 10 días.

Salí de allí con 3 biberones distintos, 2 pares de tetinas especiales de dos tipos cada una y otras tetinas normales pero de silicona, de caucho, de boquilla ancha, estrecha...
Con qué tetina estará Luis cómodo?
En total acabé llevándome 4 biberones y 13 tetinas diferentes.

Luis aborrece los biberones, pero eso aún no lo sabíamos.

Dejé todo ese arsenal de farmacia  en la encimera de la cocina y se me fue el miedo. Pasara lo que pasará, lo superaríamos.

No podíamos saber que nos esperaba una ADOPCION difícil, de un niño asalvajado,  que rehuía cualquier contacto físico, que no permitía ni un beso ni una caricia ni contacto  físico. Que pegaba y pellizcaba a su hermana y que iba a causarnos agotamiento físico extremo. Un niño que no iba a vincularse con nosotros en tres meses (ni nosotros con él, aunque sea muy duro decirlo)

Un niño que ahora es todo amor y ternura, cariñoso y besucón, tierno, inteligente y espabilao. Aunque sigue siendo un brutote de mucho cuidado.

Un niño especial. Un superviviente de orfanato. Nuestro hijo para siempre.

8 de diciembre de 2015

Dejando el colecho

   Dormir con LJ no ha sido nada fácil. Nuestro hijo ya dejó ver sus problemas de sueño la primera noche, cuando se despertó a la hora y media de quedarse dormido y estuvo llorando (mejor dicho berreando) durante casi dos horas. Luego, se siguió despertando cada media hora hasta que amaneció. No existía consuelo ni nada que le calmara. Una pesadilla para él... y para nosotros.
   A la semana, agotados por no poder descansar, llegamos a Cantón. Con nuestra nueva guía llamamos al orfanato para que nos dieran pistas de cómo calmar su sueño, pues se despertaba unas 10 o 12 veces por noche y lloraba como unos 20 minutos cada vez. Desde el orfanato, nos dijeron que el niño no tenía problemas de sueño y que cuando llorara le metiéramos EL chupete (lo escribo en mayúsculas porque EL chupete se merece su propia entrada).
   Con EL chupete siguió despertándose cada 10 o 12 veces por noche, pero se dormía en pocos minutos.  Todo un alivio.

   Al llegar por fin a casa, la cosa no mejoró. Con miedo a meterlo en nuestra cama por ser tan pequeño y nosotros obesos, lo dejamos en una cuna al lado de Dani. Así que Dani, se agotó tres meses seguidos donde se encargó de hacerlo dormir (que también era difícil porque sólo lloraba durante una hora seguida), lo consolaba las 10 o 12 veces que se seguía despertando, y se levantaba con él a las 6 DE LA MAÑANA DURANTE 4 MESES, ya que Luis decidió que aunque fuera de noche, era una estupenda hora para levantar a su padre.

   Hay que reconocer que la vinculación, con un niño que no te deja descansar por la noche, a veces se hace un poquito cuesta arriba.

   Hubo un día, repito, UN DÍA, en que Luisito no se despertó en toda la noche y durmió de tirón. Recuerdo despertarme por la mañana, con luz en el cuarto, con el corazón acelerado pensando ¡algo anda mal!, ¡Luis no se ha despertado en toda la noche!. Desperté a Dani con angustia, sin mirar siquiera la cuna, diciéndole: ¡Dani, Dani, mira a ver si Luis respira, que no se ha movido en toda la noche!. Dani se pegó el susto de su vida porque al moverlo no notó que diera muestras de vida, hasta que al cabo de unos interminables segundos, Luis despertó en forma de tremendo berreo que a mí me supo a gloria. Mi niño seguía vivo.

   Cuando Luis ya fue operado y cogió aún más peso, mandamos a tomar por saco las recomendaciones de no meterlo en nuestra cama y lo metimos con nosotros con la esperanza de que, al ser un brutote, se hiciera de notar en caso de asfixia. Estábamos desesperados. Y funcionó. Desde esa noche, empezó a despertarse sólo 4 o 5 veces.  Incluso bajó a 3 o 4 por noche. Despertares largos y angustiosos, de terrores nocturnos algunos, pero no todos. Además, como Luis tiene unos preciosos ojos muy pero que muy chinos, pues son dos rayitas, a veces dudábamos de si estaba despierto o dormido.

   Pasados 3 meses y con todo más normalizado y nuestros ritmos biológicos acostumbrados al ritmo nocturno de despertares de Luis, miramos a Laura y descubrimos que esa moza de 4 años ya no cabía en la cama chiquita de al lado de nuestro colchón. Así que le compramos un canapé, el colchón de Ikea del diván, y la pusimos donde antes estaba la cuna. Así que durante meses hemos hecho doble colecho.

Luis en su camita.
            Mamá en la cama grande.
                           Papá a continuación.
                                         Y Laura Yu en su nueva cama.

    Así a dolor.  Tuvimos incluso que mover algún mueble y mover a la perra del sitio donde ha dormido toda la vida. Pero no funcionó, porque Luis volvió a despertarse un montón de veces por la noche y yo no descansaba por atenderlo (luego me cuesta coger de nuevo el sueño).

   Y luis volvió a dormir entre nosotros.  Toooodo el verano... y el otoño.

Hasta que hemos dicho: ¡Ya está bien! ¡Hasta aquí! ¡Hay que llevar a los niños a su cuarto definitivo para que los papás vuelvan a recuperar su posición de cucharita de toda la vida!.

   Y fue decirlo... y Luis comenzó a dormir de tirón toooooooooda la noche.

¡¡¡Llevamos 17 días durmiendo de tirón!!!


   Y aunque estoy encantada con el colecho y los dos pensamos que ha sido útil y necesario para nuestros hijos (y también para nosotros) hemos decidido que ya ha llegado la hora de comenzar otra nueva etapa.

 ¡¡¡Los niños llevan 2 días durmiendo en la otra habitación...!!!

   Seguimos de adaptación, pues uno de nosotros duerme con ellos hasta que pasen unos días y veamos si lo toleran (laura seguro, pero para Luis quizá es un poco precipitado) pero lo cierto es que poquito a poquito, volvemos a comenzar a tener algo de tiempo para nosotros.
 
    Por ejemplo, yo... ¡ya vuelvo a escribir en el blog!
  
    ¡Gracias colecho! Si Dios quiere, volveré a encontrarte todos los sábados y domingos a la hora de la siesta.


27 de agosto de 2015

El fin de una etapa

Que no escriba en el blog no significa que no piense en el mismo. Muchos días veo escenas o situaciones en nuestra familia que merecen ser contadas, transmitidas y escritas para que no se borren de la memoria, porque increiblemente, hay cosas que ya comienzan a nublarse.

Pero en definitiva, y como dice el título de esta entrada, por fin podemos respirar, organizar ideas, disfrutar con otro aire de nuestros hijos. Cerramos una etapa adoptiva, médica, universitaria... y de pareja. No, sin miedo. Las parejas evolucionan con los hijos y en esta ocasión también hemos evolucionado.

En estos 8 últimos meses hemos:
- Adoptado un hijo.

- Hemos operado a nuestros hijos en 3 ocasiones, y sufrido los postoperatorios.

- Y no se como, pero Dani terminó la carrera... con una nota de 9 en su proyecto. Estoy muy orgullosa de que lo haya conseguido teniendo un nuevo hijo y con tanta visita médica.

Estamos agotados, extenuados, con ganas de vida social, de tener tiempo para estar un día los dos solos...

LY ha tenido unos meses intensos. Ha sido muy valiente en un viaje a China con solo 3 años y medio y tantas horas de avión. En enero, la vuelta a su país de nacimiento no le resultó extraña y para nuestra sorpresa, estaba encantada de poder volver a comer comida tradicional.

LY en un poblado chino en Guizhou
 
   En febrero, no hacía ni un mes que habíamos venido de China cuando la operaron de su mandíbula. Las 24 horas en la UCI las tengo grabadas a fuego, pero era una operación necesaria para corregir su asimetría facial. Le insertaron un distractor mandibular que ha permitido que crecieran los huesos y el músculo un total de 2 centímetros. Pero a cambio, no pudo ir al colegio en 4 meses, sólo podía comer la comida triturada (¡con lo que le gusta masticar!), y tenía prohibido correr, saltar, golpearse esa zona... ¿Cómo gestionar con ella ese cúmulo de sentimientos, esa imposibilidad de hacer lo que le gustaba, de disfrutar como niña de un parque, o de simplemente no poder un plato de pasta?

Ha estado en esa situación 6 meses. Es toda una campeona.






Cinco semanas después, le llegó el turno a nuestro LJ. No consigo comprender cómo podía comer mi niño. Estaba todo abierto desde la campanilla hasta la nariz. Babeaba constantemente, de hecho mi suegra nos hizo como 30 baberos y los usamos todos. No podía respirar bien, no podía masticar, había una hipotonía total de la lengua y no podía beber, sino que tiraba hacia atrás el cuello hasta que caía líquido a la garganta. Un auténtico superviviente, pues aún así, comía un montón y estaba gordito...


                              Guapo incluso sin operar... incluso con una abertura tremenda.

La operación duro 4 horas y media. Cuatro interminables horas en las que sólo me acuerdo de ver fijamente el punto rojo de la puerta de quirófanos por donde entraban y salían niños que terminaban su operación antes que él. La operación, un éxito. El Dr. que lo operó, un Messi o un Ronaldo en su especialidad. El postoperatorio en el hospital fue muy muy duro. Mucho. Luis lo pasó muy mal los dos primeros días, aunque a partir del tercero la cosa mejoró y ya le molestaba menos.






















                           Luis recién operado... y un mes después en casa, jugando en el jardín
                                                                       Es otro niño...

Tanto postoperatorio nos pasó a nosotros factura, en forma de canas, sistema inmune destrozado, fiebre 25 días sin motivo... Creo que nuestra cuerpo empezó a relajarse.

Después de la operación y con ayuda de una fisio, Luis ha mejorado en su hipotonía de la lengua aunque aún no la mueve hacia arriba. Ya no babea, sabe succionar en cañita, ha aprendido a respirar por la nariz, está aprendiendo a masticar... Sigue siendo muy cariñoso, y el pasar por todo esto con nosotros, hizo que se vinculara de golpe. Volvimos de Valencia notando que ya nos consideraba sus padres. Nos buscaba con hipervigilancia y solo quería nuestros brazos, y por supuesto, allí estaban para darle mil achuchones.

También desde entonces duerme un poquito mejor. Ya no se despierta entre 10/12 veces por noche, ahora sólo 2 o 3.

Y ahora, hace apenas 2 semanas, a Laura la volvieron a operar para retirar el distractor y para hacer el preimplante de su audífono. Hoy ya le han retirado los puntos y aunque no se puede bañar en la piscina, está muy contenta y feliz.

Y se acabó esta etapa de operaciones, adopciones, vinculación y apego.
Comienza una nueva etapa en la que estamos los 4, donde mamá comienza a trabajar en una semana y los peques, los dos, se irán al colegio juntos.

Una etapa diferente, pero es que ahora, por fín, desde hace un tiempo, ya veo que esta familia de 4 está despreocupadamente feliz.

Ya podemos dormir tranquilos...

29 de mayo de 2015

4 meses siendo 4

Cuatro meses contigo hijo mío, nuestro bebé, nuestro niño del alma, nuestro tesoro. Imposible imaginar hace uno meses tanta felicidad.

Eres la alegría personificada, un pequeño rechoncho regordete que deambula por la casa pensando travesuras y chinchando a tu hermana todo lo que puedes. 
También eres cariñoso, muy muy cariñoso, aunque al principio no dejabas que te tocáramos ni que te abrazáramos y nos mirabas extrañados al darte un beso. Ahora eres tú el que busca los besos y abrazos que procuramos que nunca te falten.
Eres un tragoncete pero sólo comes aquello que te interesa. No has querido nada de lácteos en tres meses, pero eres capaz de comer y tragar un plato entero de fabada sin triturar si hace falta... Y repetir!
Eres curioso, has abierto todos los cajones de la casa. TODOS. Incluso algunos que LY en estos dos años aún no había abierto.
Te gusta trepar, imitar a tu hermana en todo lo que hace y fastidiar a los gatos y los perros desde el momento en que te despiertas.  A la pobre Luna le han salido cientos de canas desde que estás aquí y huye al jardín en cuanto puede.
Odias que te limpien la cara, adoras los besos en las manos, has aumentado ya dos tallas de zapato... Te gustan los balones y los coches, y también acunar a una muñeca o jugar a comprar. 
Eres capaz de devorar con ansia lo que tienes en el plato, pero también eres capaz de darme el último bocado si te lo pido. Y has aprendido a hablar! Dices mamá, adiós, agua, ñam-ñam, iaia, hola... Y eres capaz de signar muchas otras palabras que aún no pronuncias.
Te quedas mirando muy triste si un niño llora.
Y te mueres de risa si alguien juega contigo a perseguirte.
Has empezado el juego simbólico, y juegas a los doctores... Y toses. Te gusta tocarte la cuca cuando te quito el pañal... Y te ríes de gusto.
Tienes muy mal dormir. Un terrible dormir. Pero vamos mejorando. 
Y lo mejor, cuando buscas un abrazo y vienes a mi regazo, dejas escapar un suspiro y cierras los ojos un par de segundos abrazado a mi pecho... Y yo me derrito.

Y mil cosas más que iré contando poco a poco, poniendo al día este blog y nuestras vidas, que han quedado revueltas y retorcidas con tu llegada.

Prometo contar desde el principio, desde que te ví por primera vez, con ese chupete amarillo, tu chaqueta de diablillo y unos ojos inquietos, con una bolsa de basura como único equipaje donde estaba guardado un biberón y medio paquete de leche en polvo... Sin tapa.  
Desde aquella primera noche donde empezamos a organizarnos para dormir 4 y no 3... Y nos salió todo al revés de como lo teníamos planificado. Esa primera noche en la que la única que durmió bien fue Laura.
O esas 31 horas de viaje de regreso a España, 19 de ellas en un avión encima de papá porque no ocupabas asiento.

Imposible imaginar tanta felicidad!!!


15 de diciembre de 2014

Recibiendo a EF



Comenzó la jornada con muchos nervios. 
¡Sí, hoy es el día! 
¿Ya han pasado tres semanas desde que B. se fue a China? 
¡¡¡No puede ser!!!
 A unos se les pasó volando, para otros ha sido un viaje interminable. Para nosotros una montaña rusa emocional, en unos días en que nos llegaban pésimas noticias de nuestra LOA mientras veíamos los lugares por los que finalmente, el mes que viene estaremos. Disfrutar de la alegría de los demás es una bendición, y cada vez que nos llegaban fotos desde China, a todos se nos removía el estómago, el corazón, el hilo, la ilusión, la vida...

Así que ese día, Manolo y Maribel nos abrieron las puertas de su casa. Y su salón, su cocina, su mesa y su todo, porque esta pareja es tan buena que te dan y ofrecen lo que tienen aunque a lo mejor no sea el mejor momento. Y entre risas y nervios, y rememorando cada uno su aventura de adopción, comimos y nos pusimos manos a la obra.

Ir. tirada en el suelo terminando la pancarta, porque con una niña de un año le era imposible terminarla en casa. Y... eso fue lo mejor, porque permitió que todos disfrutáramos colaborando. En un santiamén, pusimos el comedor patas arriba, movimos sofás, sillas y mesas y con cola, lana, paciencia, risas y dos secadores de pelo, intentamos que aquel hilo verde que adornaba la pancarta se quedara pegado. ¡Lo conseguimos!

Otra parte del equipo de trabajo iba elaborando banderitas chino-españolas mientras que "el moreno" se encargaba de la guardería y J. controlaba a los niños a los que no teníamos tiempo de entretener. Y pasadas un par de horas, llegó el momento de vestirse de chinos, igual que hace unos meses lo hicimos de nicaragüenses. Y Maribel peinó y maquilló a casi todas las "chicas" y los hombres hicieron lo que pudieron. Y nos fuimos, muy nerviosos todos a la estación, mirando el reloj cada pocos minutos, calculando si llegaríamos a tiempo. ¿Por qué hemos salido tan tarde?

Llegamos y ni aparcamos bien. Allí estaba I. extremadamente nervioso mirándonos a todos con los ojos muy abiertos, el corazón latiendo a mil por hora y unas lágrimas de emoción que de vez en cuando le subían a los ojos y que arrastraba con la manga del jersey. Miraba la puerta por la que tenía que aparecer su madre y sus hermanas, nos miraba a nosotros, a su tía, a la puerta... ¡¡¡cuántas emociones para un niño tan pequeño!!!. ¿Qué habrá pasado por su cabeza?

Empezó a salir gente del tren, y pasaban por las puertas de cristal mirándonos, mirando a ese extraño grupo disfrazado que portando una pancarta esperaba a su diva, a su estrella, a su lucero, a su nuevo miembro de esta gran familia del corazón. Y salía y salía gente y ellas no aparecían. Todos cada vez nos pusimos más nerviosos. Madre mía!, con tanta maleta podrá con todo ella sola? Ojalá nos dejaran pasar.

Ya todos nerviosos, J. dio por fín la voz de alarma: ¡¡¡Que salen, que salen, ya están aquí!!! y se apartó corriendo del cristal.

Y por fin salieron afuera. Nuestras tres divas salieron por la puerta de seguridad con la sonrisa en la cara, una ojeras tremendas y una preciosa niña en los brazos. Por fín, gracias Dios mío, gracias porque todo haya salido tan bien.

En seguida la abuela abrazaba a su hija y luego abrazaba a su nieta. I. abrazaba a su madre y por fin veía con sus ojos a su nueva hermana... aunque luego no sabía que hacer. A. miraba a todos con ojos agotados y palabras incongruentes y nadie entendía nada porque todos hablábamos a la vez, todos decíamos lo guapa que estaba EF, la preciosa familia que por fín, esta mamá ha conseguido reunir. SU sueño hecho realidad. B. llorosa y agotada y feliz y al fin, relajada y ... en casa!.

Todos emocionados de que ya ella ya esté aquí, sin poder evitar los ojos lloroso y las lágrimas de emoción, y el nudo en la garganta. Y hasta los guardias de seguridad nos miraban emocionados, miraban a este loco grupo tan dispar, con hijos de 4 continentes, que se abrazaba entre sí y que no podía evitr hablar con voz alegre y elevada.

Mientras tanto, la niña de brazo en brazo, sin quejarse, sin llorar, agotada después de 32 horas de viaje. De vez en cuando abría los ojos y miraba a quien la tenía, pero el cansancio podía con ella. La cogíamos delicadamente, por miedo a que se asustara por ser unos extraños. Por fín llegó mi turno, cogí a esa pequeña y cálida criatura sin poder contener las lágrimas, mientras pensaba en esos nudos que a veces enredan algunos hilos hasta volverlos imposibles, y en este hilo verde que llegó desenredado,  y mientras miraba a B. sólo podía pensar:

Ya está con su familia, 
en casa...
 para siempre...

¡¡¡Bienvenida a la familia del corazón!!!